El agua que procede de fuentes superficiales (ríos, lagos y quebradas), es objeto día a día de una severa contaminación, producto de las actividades del hombre; éste agrega al agua sustancias ajenas a su composición, modificando su calidad.
Esta contaminación ha adquirido importancia debido al aumento de la población y al incremento de los agentes contaminantes que el propio hombre ha creado.
Foto: Tommy Pérez
Algunos contaminantes del agua son:
1.- Microorganismos patógenos causantes de: fiebre tifoidea, paratifus, hepatitis, disenterias, etc.
2.- Detergentes sintéticos y fertilizantes ricos en fosfatos.
3.- Pesticidas orgánicos como el DDT, aldrín, dieldrín, etc.
4.- Productos químicos inorgánicos como los nitratos, nitritos, fluoruros, arsénico, selenio, mercurio, etc.
5.- Petróleo y sus derivados como el alquitrán, aceites, combustibles, etc.
Cuando está contaminada, el agua se convierte en un vehículo de agentes infecciosos como hongos, virus, bacterias, protozoarios y helmintos, además de sustancias tóxicas como pesticidas, metales pesados y otros compuestos químicos, orgánicos, que son perjudiciales para la salud.
El agua también se utiliza para irrigar cultivos y para dar a beber a los animales, que a su vez se convierten en alimento para los humanos y otros seres vivos, de tal manera que, si el agua se contamina, también lo harán nuestros cultivos, los animales y finalmente los humanos.


